Por Isa
Desde hace tiempo Cristóbal tiene como cruzada personal que aprenda futbol….no a jugar futbol, sino que futbol como ciencia y pasión. Con paciencia de maestro me ha explicado mil veces lo que es un libero, una rabona, la bicicleta, un tiro libre, lo que significa abrirse por las banda, driblar, un hat-trick, la ley de la ventaja, tirarse a la piscina, a diferenciar siglas la CAF, la CONCACAF, la CONMEBOL, la FIFA, la UEFA y lógicamente a cantar con la entonación adecuada el famoso coro de ♪ ♫ The Chaaaampions ♪ ♫.
Admito que me gusta el futbol y la energía que irradia, el hecho que cada uno cumple una función determinada y que si uno falla todos fallan, la sensación que son un grupo de personas que buscan un objetivo común: hacer goles y ganar…
La palabra equipo, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, significa: “grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinado”. Tal y como lo vemos siempre en una elección, cada uno de los candidatos tiene sus equipos y en ellos descansa gran parte del trabajo y de las propuestas con los que nos quieren encantar y convencer para ganar nuestros votos. Es por esto que pensar que votar por presidente es votar por una persona es un error…se vota por un equipo de personas que como una maquina bien aceitada debe funcionar de manera eficiente y ser capaz de reaccionar a posibles fallas e imprevistos, de manera tal que no se vea afectado su normal funcionamiento. Si uno de los engranajes no esta en sintonía con los demás de nada sirven las poesías y las buena intenciones.
Con esto en mente leía una nota que apareció en El Mercurio este fin de semana, la cual analizaba las pugnas internas del equipo de Marco Enríquez-Ominami en relación con la posibilidad de respaldar a Eduardo Frei después del 13 de diciembre y para efectos de una segunda vuelta. Sin perjuicio, del hecho que soy una convencida que las diferencias y divergencias nos enriquecen (como el inspirador motto del Gran Sello de EE.UU reza E pluribus unum- De muchos uno) me parece que las diferencias de las que da cuenta el articulo son de aquellas que no aportan sino que degradan el fin perseguido.
Por una parte se encuentra lo que se ha denominado la “coordinación socialista por Enríquez-Ominami”, la cual está formada por el Edison Ortiz , Osvaldo Torres , y los miembros del comité estratégico Roberto Avila, Hernán Coloma, Marcos Cárdenas, Cecilia Suárez y el Lincoyán Zepeda. Todos estos ilustres miembros del Partido Socialista luchan por conseguir que Marco Enríquez-Ominami le entregue su apoyo a Eduardo Frei para efectos de la segunda vuelta, y lógicamente asegurar algún puesto en alguna repartición publica que les permita reciclarse nuevamente al interior de la Concertación.
Por otra parte estaría Max Marambio quien seria (¿?) partidario de dejar en libertad a los votantes y por lo tanto elegir libremente entre el candidato del oficialismo o Sebastián Piñera.
De acuerdo a esto, cuesta ver con claridad hacia donde se dirige Marco Enríquez- Ominami y la gente que lo sigue. ¿Podrá el candidato darle la mano a Eduardo Frei el 14 de diciembre y pedir a quienes votaron por él entregar su apoyo al candidato de la Concertación pese a que la pasada semana se refería a él en forma peyorativa y con desdén como “el candidato del pasado”?
¿Pero que pasaría si gana la facción de Marambio? ¿Hacia donde se dirigen? Parece ser que ni ellos lo tienen tan claro. Un nuevo partido, un think tank, un movimiento ciudadano…¿cual de los eufemismos se utilizará para bautizar esto que esta muy lejos de ser un equipo?
Al ver al grupo detrás de Marco Enríquez- Ominami no veo la energía que siento al ver un partido de futbol, no veo el espíritu de ganar y entregar lo mejor de ellos a una hinchada sedienta de gol. En lo personal, me da la sensación que delanteros, medio campistas, defensas y arquero corren sin dirección ni sentido, y lo peor, sin un capitán que los diriga hacia donde tienen que meter el gol para ganar.
