
Por Cristobal
El pasado viernes comenzaron las franjas presidenciales y parlamentarias que intentan convencer a los esquivos indecisos para que elijan a su candidato. Como dije en un posteo anterior, si bien las franjas no hacen ganar elecciones, si ayudan a captar algunos votos, pero su mayor aporte es poner en la discusión al candidato que mejor aprovecha sus 5 minutos en televisión. Además, hay algo positivo en las franjas, democratizan el acceso a la publicidad televisiva que en condiciones reales sería casi inaccesible para las candidaturas que manejan menos recursos.
Que es lo interesante a la hora de evaluar una franja? En mi opinión, permite contrastar lo que dice el candidato con lo que dicen quienes lo rodean, además de la obvia comparación entre lo que dice el mismo candidato y lo que finalmente comunica en su franja.
La semana pasada, Isa expuso que la gran fortaleza de Piñera (y la mayor debilidad de Marco Enríquez-Ominami) era su equipo, la importancia de que cada jugador desarrolle el papel que se le encomienda y la idea de que en conjunto se lograría el triunfo. Esta es una analogía acertada pero que tiene otras aristas que, al parecer, quedaron en el tintero.
Piñera tiene buenos equipos y los ha organizado de manera correcta. La iniciativa que comenzó hace unos dos años (casi el mismo tiempo que el candidato lleva en campaña), los grupos Tantauco, son una idea innovadora y productiva. La franja del candidato se encarga de elevar a la categoría de gurúes de las políticas públicas a los 1.200 profesionales (eso es mucha o poca gente?) que ahora recien venimos a saber que ya pensaron como arreglar todas las embarradas de la Concertación de los últimos 20 años.
Lo que olvidan quienes apoyan a Piñera, y especialmente los gurúes Tantauquenses, es que ellos han cogobernado con la centro-izquierda concertacionista desde el regreso a la democracia y que son tan culpables (y gestores) como la DC o el PS de la lentitud con que Chile ha avanzado en los últimos años (OK, concedo el punto, es innegable que Chile ha avanzado; es más, Chile cambió pero el problema es que ni Frei ni Piñera se han dado cuenta aún). Hoy la derecha preside el Senado y la Cámara, negocia la repartija de integrantes del Tribunal Constitucional (incluso su presidente es un ex-funcionario del Gobierno Militar) y se reparte el poder con quienes hoy llaman sus adversarios (que han sido sus socios durante buena parte de las últimas dos décadas). Siguiendo la analogía, que le pasa a sus lealtades futboleras cuando descubre que los partidos están arreglados? Que le ocurre a usted, como hincha, cuando se entera que los equipos se ponen de acuerdo para empatar y repartirse campeonatos año tras año? No se aburre y deja de ir al estadio? Cambia de canal y se desinteresa por el torneo? Podría apostarle que su interés por participar se acaba abruptamente y se desilusiona no sólo de su equipo si no que del fútbol en general.
Ambas franjas, las de Frei y de Piñera aseguran que son antagonistas, pero sus equipos comparten incestuosas relaciones que terminan por cerrar la puerta a nuevos actores de la política. MEO es prueba (y en cierto modo producto) de ello. Entonces cabe preguntarse, estos son los equipos donde le gustaría jugar a usted? O peor aún, es posible que haya lugar para que usted pueda jugar en estos equipos? Cuando un equipo, minutos antes de entrar a la cancha, en la intimidad del camarín, recibe las instrucciones de su Director Técnico, todos los jugadores se muestran concentrados en sus palabras. El éxito podrá alcanzarse si se siguen esas instrucciones. Pero qué ocurre cuando unos cuantos jugadores se amotinan en contra del D.T. y desconocen sus instrucciones? Así parece que ocurre en el equipo de Piñera. El candidato se muestra partidario de posturas más liberales, especialmente hacia los homosexuales y sus derechos, pero sus jugadores claves salen a desautorizarlo incluso en público, pidiéndole explicaciones por la prensa (no en el camarín) y llamándolo a terreno… al D.T.!!! El Técnico parece que quiere un juego ofensivo pero los jugadores al entrar a la cancha prefieren conservar el empate, no arriesgar el resultado y mantener el status-quo, aún contra el clamor de la hinchada por un juego más ágil y vertiginoso.
Si usted no es hincha de ese tipo de equipos, le cuento que hay uno que se convirtió en la revelación del torneo y que busca a los mejores jugadores. Eso es lo que ofrece MEO. Juego limpio, transparente, inclusivo y con competencia. Nadie tiene el puesto asegurado. Aquí jugarán los mejores, los del Colo y los de la U. La campaña de MEO necesita urgente machacar durante los últimos días que quedan antes de la elección éstos valores de su candidatura, el rol de la meritocracia en su programa de gobierno es clave para seguir atrayendo jugadores a esta selección. Con un D.T. audaz, que quiere jugársela por Chile, que quiere pisar el acelerador y ponernos nuevamente en la senda del desarrollo, seguro que la convocatoria será un tremendo éxito.
Como afirma el candidato en el libro “El Díscolo”, los chilenos somos inteligentes, no queremos matar la gallina de los huevos de oro, queremos que ponga más huevos, más rápido, porque las necesidades son muchas y muy urgentes. Lo más importante entonces no es solamente con qué nombres específicos se gobernará, si no cómo se gobernará. Marco es el único candidato fiel a su electorado, sin dobleces ni cuentas por saldar. Es el único que se ha mostrado firme y transparente en sus convicciones, sin ser preso de sus asesores. En resumen, con una idea de juego ofensiva, de fútbol moderno, clarita.
Es dable entonces plantearse la duda respecto de quien gobernará realmente en un eventual gobierno de la Coalición por el Cambio. Piñera y su ala más liberal? (que no sabemos quien la compone además de Allamand, Chadwick y quizás Schaulson). O los personajes conservadores (Kast, Coloma, Larraín), dueños históricos de la derecha más extrema y que hoy presiden los partidos?
Lo invito entonces a seguir la franja y ver que ocurrirá a la hora de los quiubos. Veremos si se impone el criterio del D.T. o los jugadores terminan por hacerle la cama, farreándose la copa y decepcionando a la hinchada.