por Isa
Llevo escribiendo el inicio de esta columna casi 2 semanas. El problema es que no podía terminarla, porque me ganaba el sueño, porque sonaba el teléfono o porque simplemente me desconcentraba. Pasé por variados temas desde dirigirme a quienes se han ido de vacaciones y deciden no votar, hasta comentar y alabar la decisión de Cristóbal de votar por Sebastian Piñera.
Sin embargo, hoy sólo tengo una cosa en mi mente y es que estoy sorprendida por ciertas actitudes que se han tomado durante esta última etapa de la campaña presidencial.
¿Porqué tanto afán en votar contra la derecha? ¿Porqué las ironías y las burlas? ¿Porqué ante el apoyo entregado a Sebastián Piñera por Mario Vargas Llosa, el escritor chileno Antonio Skármeta se refirió a él con desdén como el “hermanito peruano”? ¿De donde viene esa violencia y falta de respeto? ¿Quien les ha entregado la superioridad moral de sentir que solo ellos pueden hacer bien las cosas? Todo esto me molesta y entristece a la vez.
Yo misma he criticado aquí el trabajo de la Concertación, las coimas, los robos y otros vicios, pero siempre he intentado evitar caer en descalificaciones fáciles y livianas. También estoy conciente que podemos no compartir ciertos valores, pero nunca los he atacado simplemente por ser la izquierda. Estamos en un país libre donde podemos elegir y pensar lo que queramos y lo más importante de todo es que debemos respetarnos en cada una de estas opciones y elecciones.
Pero hoy mientras me sumía en mis pensamientos negativos tuve un momento de esperanza mientras miraba el último capítulo de la franja presidencial. Al escuchar el discurso del candidato de la Alianza me di cuenta de la gran diferencia entre él y el candidato de la Concertación: “nuestra tarea es mucho más grande y mucho más noble que ganarle a la Concertación, vamos a ganarle la batalla a la delincuencia, vamos a recuperar la capacidad de crecer y de crear trabajo para todos los chilenos”.
Y luego de esto me quedé tranquila. Ya no me importa si quieren descalificarnos, si quieren ridiculizarnos o incluso demonizarnos. La gente ya ha tomado una decisión y esa quedara demostrada el domingo. No tengo la soberbia ni la excesiva confianza de algunos para decir que ganaremos porque la verdad es que no lo sé…solo sé que quiero que ganemos y que para ello tengo la tranquilidad de votar por quien yo creo que es el mejor candidato, con el mejor programa de gobierno y con la mejor gente a su alrededor para poder llenar nuestro país de cambio, futuro y esperanza.




¿Recuerdan cuando hace varios años atrás el entonces presidente Ricardo Lagos incorporó a la política nacional a la señora Juanita? Lo hizo para ejemplificar ciertas reformas y políticas estatales que se hacían más cercanas a la gente a través de la personificación en un ser de carne y hueso. Yo hoy vengo a ofrecer mi ejemplo a los candidatos para ser la nueva señora Juanita…Aquí les cuento por que.
Por Isa
