¿Y ahora, qué?

29 12 2009

Por Cristóbal

Después de algunos días de descanso de tanto posteo, y de pasar las penas amargas del resultado que, si bien era esperable, no es menos entristecedor, me he decidido a volver a postear para contarles un poco este camino hacia el 17 de enero.

Fui a votar convencido y orgulloso de mi decisión. Sin problemas me acerqué a la mesa, entré a la cámara secreta y por unos segundos comprendí lo importante y trascendental de ese voto por Marco que se sumaría al de casi un millón y medio de chilenos. Había decidido mejorar el país, cambiar para mejor, re-encantarme con la política, con la participación. Me acordé de mis votos históricos, y de mi terrible dualidad entre valorar a los de un “bando” y los del otro.

Me acompañó mi amigo de siempre, el que tenía clarito su voto, pero que no intentó cambiar el mio ni criticó mi “protesta”. Desde que estamos inscritos hemos ido juntos a cumplir con nuestro deber cívico, pero esta era probablemente una de las primeras veces que votamos distinto. Descubrí entonces que disentir de la mayoría no sólo es necesario en ocasiones, si no que es enriquecedor. Que al final de cuentas no todo es tan malo ni tan bueno como se nos pretende hacer creer, y que lo importante al final es separar el polvo de la paja y tener claro las razones esenciales de tu voto.

Muchos me han preguntado “¿bueno, y ahora qué?” Les cuento que estoy decidiendo mi voto aún. Si bien era altamente probable que Marco no pasara a segunda vuelta, su discurso del 13 de diciembre (que apenas pudimos ver por una jugarreta más de Frei) me enorgulleció, porque fue fiel al discurso de campaña, lo votos no se negociarían como un commodity más.

Entonces sólo queda identificar con sinceridad los motivos esenciales de mi voto en primera vuelta y esperar. Como lo dije en mi posteo “De la intolerancia a la necesidad”, estaba claro que después de un sinnúmero de descalificaciones hacia Marco, todos se pelearían sus votos recurriendo muchas veces a una especie de sobajeo hacia el elector marquista que es deprimente. Hoy vemos con sorpresa que ambos comandos han reconocido que finalmente Marco sí tenía equipos, buenas ideas, caras nuevas, algo que decir. Es triste ver cómo en la política de hoy no hay espacio para reconocer nada bueno del otro si no hasta que me es útil, eso (y hartas cosas más) tiene que cambiar de una vez!

Yo pretendo votar y no anular mi voto como algunos marquistas han propuesto. Por eso votaré por quien muestre más respeto y sinceridad respecto de ese millón y medio de chilenos que queremos cambiar el país para mejor, abriendo la puerta a más competencia, más oportunidades, más inclusión y menos, pero muchísimo menos, clasismo. Nunca antes la trillada frase “pausa reflexiva” tuvo para mí más sentido.





Piñera Presidente!

13 12 2009

por Isa

Yo no voto contra nadie

Yo no voto por programas gastados

Yo no voto por la corrupción

Yo no voto por fachadas

Yo no voto por la insolencia ni la soberbia

Yo no voto por otros 4 años de lo mismo

Yo no voto por las aparentes novedades

Yo no voto por los años verde olivo

Yo no voto por seguir usando y abusando del pasado

Yo no voto por Frei, Enríquez-Ominami ni por Arrate

Yo voto por un grupo de personas

Yo voto por un conjunto de ideas

Yo voto por la probidad

Yo voto por una nueva forma de gobernar

Yo voto por la alternancia el poder

Yo voto por la democracia

Yo voto por el respeto

Yo voto por la vida

Yo voto por el Bicentenario

Yo voto por un nuevo Chile

Yo voto por el Cambio, el Futuro y la Esperanza

Yo voto por Sebastián Piñera!





Yo, Marco por ti.

12 12 2009

Por Cristóbal

En la hora de la verdad no vale nada más que la conciencia de querer un país mejor. Votar en conciencia significa votar por quien crees que puede hacer mejor este país, tu día a día y el de tus hijos.

No pretendo aburrirlos esta vez con posteo muy largo ni enumerar las razones que me llevan a decidir a votar por Marco mañana. Solo quiero apelar a su conciencia y su sentido de comunidad. Hemos sido testigos de una ardua campaña, donde en varias ocasiones los cuatro candidatos debatieron sus ideas y plantearon sus compromisos para Chile. Con mayores o menores coincidencias en general los programas de gobierno y las ideas para mejorar Chile son similares. Queda entonces distinguir quien es la persona que quiere usted que lo represente como la voz de los chilenos, como el reflejo de nuestra sociedad. Debo recordarles que no existen candidatos perfectos, todos tienen algún defecto que nos molesta o que nos incomoda. Todos han dicho o hecho algo que no nos representa. Sin embargo hay un solo candidato que puede mirar de frente.

Marco ha enfrentado esta campaña con ideas y propuestas de futuro, proponiéndonos un Chile más inclusivo y menos clasista, marginador, excluyente, en definitiva, menos odioso. Aún habiendo marcado su vida el odio más profundo que nuestra historia ha visto, Marco ha tendido un puente entre aquellos que no provienen necesariamente de la izquierda concertacionista y aquellos identificados con el centro y con la derecha liberal. Ha logrado hacernos entender que las divisiones entre quienes votaron por el No y quienes votaron por el Si, ya no explican la complejidad de un nuevo Chile que cambió, en gran parte por el trabajo de 20 años de gobiernos Concertacionistas.

Hoy Chile es distinto, nuestra idiosincrasia ha sufrido fuertes cambios en las últimas décadas. Nos miramos, y nos miran nuestros vecinos, de manera distinta. Hoy somos concientes que cambiamos. Estamos todos de acuerdo que vamos bien, pero vamos muy lento. Nuestros sueños de desarrollo y mayor justicia social se ven hoy empantanados por culpa de unos cuantos operadores políticos que se olvidaron que trabajan para Chile y su gente y no para los jerarcas de sus partidos. Marco es el único que no responde a estas lógicas partidistas, el mismo fue victima de estos operadores. Los partidos no dejaron que un outsider (quiéranlo o no, Marco no ha tenido la carrera funcionaria que exigen los jefes partidistas para proponer candidatos) les hiciera competencia a sus designados. Pero bueno, prometí no aburrirlos.

Mañana sólo será usted y su voto dentro de la cámara secreta. Sin presiones de ningún tipo podrá decidir quien quiere que gobierne Chile en los próximos cuatro años. Yo ya decidí mi voto. Usted puede también ser parte de este verdadero cambio que quiere llevar a Chile hacia una sociedad más justa y participativa. Lo invito a sumarse sin miedo y sin odios para que juntos le digamos a Chile: Yo, Marco por ti.








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