¡Súmate al cambio!

15 01 2010

por Isa

Llevo escribiendo el inicio de esta columna casi 2 semanas. El problema es que no podía terminarla, porque me ganaba el sueño, porque sonaba el teléfono o porque simplemente me desconcentraba. Pasé por variados temas desde dirigirme a quienes se han ido de vacaciones y deciden no votar, hasta comentar y alabar la decisión de Cristóbal de votar por Sebastian Piñera.

Sin embargo, hoy sólo tengo una cosa en mi mente y es que estoy sorprendida por ciertas actitudes que se han tomado durante esta última etapa de la campaña presidencial.

¿Porqué tanto afán en votar contra la derecha? ¿Porqué las ironías y las burlas? ¿Porqué ante el apoyo entregado a Sebastián Piñera por Mario Vargas Llosa, el escritor chileno Antonio Skármeta se refirió a él con desdén como el “hermanito peruano”? ¿De donde viene esa violencia y falta de respeto? ¿Quien les ha entregado la superioridad moral de sentir que solo ellos pueden hacer bien las cosas? Todo esto me molesta y entristece a la vez.

Yo misma he criticado aquí el trabajo de la Concertación, las coimas, los robos y otros vicios, pero siempre he intentado evitar caer en descalificaciones fáciles y livianas. También estoy conciente que podemos no compartir ciertos valores, pero nunca los he atacado simplemente por ser la izquierda. Estamos en un país libre donde podemos elegir y pensar lo que queramos y lo más importante de todo es que debemos respetarnos en cada una de estas opciones y elecciones.

Pero hoy mientras me sumía en mis pensamientos negativos tuve un momento de esperanza mientras miraba el último capítulo de la franja presidencial.  Al escuchar el discurso del candidato de la Alianza me di cuenta de la gran diferencia entre él y el candidato de la Concertación: “nuestra tarea es mucho más grande y mucho más noble que ganarle a la Concertación, vamos a ganarle la batalla a la delincuencia, vamos a recuperar la capacidad de crecer y de crear trabajo para todos los chilenos”.

Y luego de esto me quedé tranquila. Ya no me importa si quieren descalificarnos, si quieren ridiculizarnos o incluso demonizarnos. La gente ya ha tomado una decisión y esa quedara demostrada el domingo. No tengo la soberbia ni la excesiva confianza de algunos para decir que ganaremos porque la verdad es que no lo sé…solo sé que quiero que ganemos y que para ello tengo la tranquilidad de votar por quien yo creo que es el mejor candidato, con el mejor programa de gobierno y con la mejor gente a su alrededor para poder llenar nuestro país de cambio, futuro y esperanza.





Hora de cambiar

12 01 2010

Por Cristóbal

Como lo anticipé hace algunas semanas he decidido mi voto. La verdad es que le debe importar a muy poca gente, sin embargo cuando nos embarcamos en este proyecto con Isa sabíamos que uno de los dos tendría que cruzar la vereda y decidir su voto y hacerlo público.

Me tocó a mí cruzar la vereda y decidir entre Frei y Piñera, todo por culpa de elegir un candidato que nunca tuvo reales chances de ganar o, lo que es peor, por que nunca tuve reales chances de elegir por mi candidato ideal. El proceso de decidir mi voto en segunda vuelta partió con la verificación de un hecho evidente, Marco no pasó a segunda vuelta. Sucesivamente vi cómo los más variados nombres del “equipo de MEO” (siempre entendí que la crítica era que Marco no tenia equipos) se sumaron a uno u otro comando. Nunca los reproché por que entiendo que todos queremos lo mejor para Chile y eso no se iba a lograr votando nulo o blanco como algunos meistas propusieron si no que decidiéndose por uno u otro candidato.

¿Cómo me decidí? Identifiqué las razones de mi voto a Marco. La principal fue su idea de gobernar con los mejores, su hastío del clasismo y el amiguismo imperante en lo últimos años de la Concertación y de la política en general, la necesidad de renovar las cúpulas de poder y por que creía que una alternancia en el poder es esencial. De más está decir que mi nula filiación política hizo las cosas mucho más dificiles, por que es necesario no sólo decir por quien vas a votar si no que además el por qué (¡!), ejercicio que los hinchas (militantes) están exceptuados de hacer.

Como podrán presumir votaré por Piñera. Lo haré con la cabeza, no con el corazón. No me siento identificado con el candidato de la Concertación ni con lo que este representa y tampoco me considero un fan de Piñera (de hecho detesto muchas cosas de su personalidad). Sin embargo, el candidato RN representa muchas de las cosas que encarnaba la candidatura de Marco. ¿Y saben que más? Quiero darle una oportunidad a la derecha para que gobierne, quiero abrir un poco la ventana y dejar que el viento fresco (ojala que ni “tan fresco”) entre a La Moneda y quiero ver en perspectiva los 20 años de Concertación que dejaron al país en la senda del desarrollo, todo esto aún a riesgo de que la derecha más conservadora gane algunas batallas que signifiquen un retroceso en los avances de los últimos años.

Chile necesita seguir creciendo pero mucho más rápido que lo hecho hasta ahora. Necesitamos darle la oportunidad a miles de jóvenes profesionales que han preferido restarse a la hora de hacer mejor este país y creo que eso es posible con Piñera. Espero que mantenga su promesa de gobernar con los mejores sin exigir carnet de militancia y que se abra una oportunidad de participación para los que tienen los méritos y las ganas de trabajar por Chile.

No pienso llamar a los indecisos a votar por Piñera por que no es santo de mi devoción (nadie en la política lo es en todo caso), pero si creo que es necesario un cambio en el equipo, que gente con nuevos bríos se haga cargo de los desafíos más importantes y urgentes del país. Al mismo tiempo me gustaría que aparezca una nueva Concertación, que logre reordenarse para jugar su rol de oposición como corresponde, en forma propositiva pero firme a la hora de denunciar cualquier irregularidad  Esta vez voy a votar por el cambio.

Isa, finalmente, me convenciste.





¿Y ahora, qué?

29 12 2009

Por Cristóbal

Después de algunos días de descanso de tanto posteo, y de pasar las penas amargas del resultado que, si bien era esperable, no es menos entristecedor, me he decidido a volver a postear para contarles un poco este camino hacia el 17 de enero.

Fui a votar convencido y orgulloso de mi decisión. Sin problemas me acerqué a la mesa, entré a la cámara secreta y por unos segundos comprendí lo importante y trascendental de ese voto por Marco que se sumaría al de casi un millón y medio de chilenos. Había decidido mejorar el país, cambiar para mejor, re-encantarme con la política, con la participación. Me acordé de mis votos históricos, y de mi terrible dualidad entre valorar a los de un “bando” y los del otro.

Me acompañó mi amigo de siempre, el que tenía clarito su voto, pero que no intentó cambiar el mio ni criticó mi “protesta”. Desde que estamos inscritos hemos ido juntos a cumplir con nuestro deber cívico, pero esta era probablemente una de las primeras veces que votamos distinto. Descubrí entonces que disentir de la mayoría no sólo es necesario en ocasiones, si no que es enriquecedor. Que al final de cuentas no todo es tan malo ni tan bueno como se nos pretende hacer creer, y que lo importante al final es separar el polvo de la paja y tener claro las razones esenciales de tu voto.

Muchos me han preguntado “¿bueno, y ahora qué?” Les cuento que estoy decidiendo mi voto aún. Si bien era altamente probable que Marco no pasara a segunda vuelta, su discurso del 13 de diciembre (que apenas pudimos ver por una jugarreta más de Frei) me enorgulleció, porque fue fiel al discurso de campaña, lo votos no se negociarían como un commodity más.

Entonces sólo queda identificar con sinceridad los motivos esenciales de mi voto en primera vuelta y esperar. Como lo dije en mi posteo “De la intolerancia a la necesidad”, estaba claro que después de un sinnúmero de descalificaciones hacia Marco, todos se pelearían sus votos recurriendo muchas veces a una especie de sobajeo hacia el elector marquista que es deprimente. Hoy vemos con sorpresa que ambos comandos han reconocido que finalmente Marco sí tenía equipos, buenas ideas, caras nuevas, algo que decir. Es triste ver cómo en la política de hoy no hay espacio para reconocer nada bueno del otro si no hasta que me es útil, eso (y hartas cosas más) tiene que cambiar de una vez!

Yo pretendo votar y no anular mi voto como algunos marquistas han propuesto. Por eso votaré por quien muestre más respeto y sinceridad respecto de ese millón y medio de chilenos que queremos cambiar el país para mejor, abriendo la puerta a más competencia, más oportunidades, más inclusión y menos, pero muchísimo menos, clasismo. Nunca antes la trillada frase “pausa reflexiva” tuvo para mí más sentido.





Piñera Presidente!

13 12 2009

por Isa

Yo no voto contra nadie

Yo no voto por programas gastados

Yo no voto por la corrupción

Yo no voto por fachadas

Yo no voto por la insolencia ni la soberbia

Yo no voto por otros 4 años de lo mismo

Yo no voto por las aparentes novedades

Yo no voto por los años verde olivo

Yo no voto por seguir usando y abusando del pasado

Yo no voto por Frei, Enríquez-Ominami ni por Arrate

Yo voto por un grupo de personas

Yo voto por un conjunto de ideas

Yo voto por la probidad

Yo voto por una nueva forma de gobernar

Yo voto por la alternancia el poder

Yo voto por la democracia

Yo voto por el respeto

Yo voto por la vida

Yo voto por el Bicentenario

Yo voto por un nuevo Chile

Yo voto por el Cambio, el Futuro y la Esperanza

Yo voto por Sebastián Piñera!





Yo, Marco por ti.

12 12 2009

Por Cristóbal

En la hora de la verdad no vale nada más que la conciencia de querer un país mejor. Votar en conciencia significa votar por quien crees que puede hacer mejor este país, tu día a día y el de tus hijos.

No pretendo aburrirlos esta vez con posteo muy largo ni enumerar las razones que me llevan a decidir a votar por Marco mañana. Solo quiero apelar a su conciencia y su sentido de comunidad. Hemos sido testigos de una ardua campaña, donde en varias ocasiones los cuatro candidatos debatieron sus ideas y plantearon sus compromisos para Chile. Con mayores o menores coincidencias en general los programas de gobierno y las ideas para mejorar Chile son similares. Queda entonces distinguir quien es la persona que quiere usted que lo represente como la voz de los chilenos, como el reflejo de nuestra sociedad. Debo recordarles que no existen candidatos perfectos, todos tienen algún defecto que nos molesta o que nos incomoda. Todos han dicho o hecho algo que no nos representa. Sin embargo hay un solo candidato que puede mirar de frente.

Marco ha enfrentado esta campaña con ideas y propuestas de futuro, proponiéndonos un Chile más inclusivo y menos clasista, marginador, excluyente, en definitiva, menos odioso. Aún habiendo marcado su vida el odio más profundo que nuestra historia ha visto, Marco ha tendido un puente entre aquellos que no provienen necesariamente de la izquierda concertacionista y aquellos identificados con el centro y con la derecha liberal. Ha logrado hacernos entender que las divisiones entre quienes votaron por el No y quienes votaron por el Si, ya no explican la complejidad de un nuevo Chile que cambió, en gran parte por el trabajo de 20 años de gobiernos Concertacionistas.

Hoy Chile es distinto, nuestra idiosincrasia ha sufrido fuertes cambios en las últimas décadas. Nos miramos, y nos miran nuestros vecinos, de manera distinta. Hoy somos concientes que cambiamos. Estamos todos de acuerdo que vamos bien, pero vamos muy lento. Nuestros sueños de desarrollo y mayor justicia social se ven hoy empantanados por culpa de unos cuantos operadores políticos que se olvidaron que trabajan para Chile y su gente y no para los jerarcas de sus partidos. Marco es el único que no responde a estas lógicas partidistas, el mismo fue victima de estos operadores. Los partidos no dejaron que un outsider (quiéranlo o no, Marco no ha tenido la carrera funcionaria que exigen los jefes partidistas para proponer candidatos) les hiciera competencia a sus designados. Pero bueno, prometí no aburrirlos.

Mañana sólo será usted y su voto dentro de la cámara secreta. Sin presiones de ningún tipo podrá decidir quien quiere que gobierne Chile en los próximos cuatro años. Yo ya decidí mi voto. Usted puede también ser parte de este verdadero cambio que quiere llevar a Chile hacia una sociedad más justa y participativa. Lo invito a sumarse sin miedo y sin odios para que juntos le digamos a Chile: Yo, Marco por ti.





Girl Power

30 11 2009

por Isa

Hoy tengo rabia, enojo, molestia, desazón… Hoy en la noche mientras me decidía entre distintos temas para la entrada de esta semana me detuve unos minutos a escuchar los titulares de las noticias. En Teletrece se comenzaba la entrega dominical con un despacho en vivo del periodista Iván Valenzuela desde Portugal, tratando la Cumbre Iberoamericana. Me detuve un par de minutos pues me llamó la atención que estuviera haciendo el despacho sin paraguas (cuando se notaba en su terno y cara que estaba lloviendo) y justo en ese minuto lo escuche decir en una nota pregrabada lo siguiente: “Shakira llegó sobria a la cita…”. Al oír la frase me quede pegada escuchando el resto de la nota en la que se describía la cita que había tenido la cantante colombiana y representante del Movimiento Alas con Michelle Bachelet, pensé que quizás Shakira habría tenido algún episodio de embriaguez los últimos días y que había escapado mi atención en las noticias de farándula, pero no….a lo que se refería el señor periodista –y que ilustró mostrando escenas del ultimo videoclip “La Loba”- es que le llamaba la atención que Shakira haya llegado vestida con un atuendo adecuado a la ocasión. ¿Qué esperaba el señor Valenzuela? ¿Qué Shakira llegara semidesnuda o vestida exóticamente y exhibiendo los movimientos de baile árabe que tan famosa la han hecho? ¿Cree que esa habría sido la mejor forma de promover y generar discusión sobre un tema tan importante como el desarrollo infantil temprano?

Podrán calificarme de tonta grave, que la descripción del párrafo anterior no es para tanto, pero saben que….me aburre y cansa la eterna discusión de los estereotipos y la clasificación de una mujer en categorías que siempre nos quedan estrechas. Si una mujer es inteligente no puede ser bonita, si es bonita tiene que ser tonta, si le dedica mucho tiempo a su trabajo no tendrá familia, si tiene familia no tiene intereses personales, y así podría seguir con una lista interminable de preconceptos que solo intentan ponernos límites a lo que podemos llegar a ser. Quizás el quid del asunto es que tengo la suerte de tener una mamá increíble, que no encajaba con las clasificaciones pues siempre ha sido y será un ejemplo de profesional, madre, esposa y mujer pues trabajó de sol a sol durante muchos años mientras nos criaba a mí a mi hermano, con un papá que fue parte de esta crianza no como cooperador o mero ayudante sino que como par responsable junto a ella, y que ambos siempre fueron y siempre serán un ejemplo de entrega y dedicación en cada cosa que hacían.

Como nota al margen, quiero dejar en claro que no soy una feminista extrema, no creo que sea todo culpa de los hombres, esto es un problema de la sociedad, y por lo mismo me parece que la paridad no es algo que se logra a través de una ley sino que a través de un cambio profundo de mentalidad…ah, y tampoco estoy pasando por algún periodo del mes donde me encuentre más sensible (¿Cómo olvidar el famoso “le saco la sal”?), es tan sólo que el tema de la mujer siempre me ha dado vueltas en la cabeza y me llama la atención lo fácil que es caer en frases clichés y prefabricadas.

¿Y que tiene que ver esto con las elecciones? Me he dado el tiempo estos días de leer los programas de gobierno de Frei, Arrate, Enríquez- Ominami y Piñera e independientemente de la extensión o profundidad con que abarcan los temas me alegra enormemente que el tema de la mujer sea tratado en todos ellos. Más aun, siento una gran esperanza al ver que medidas como la ampliación del postnatal, el combate a la violencia intrafamiliar y la discriminación laboral sean absolutamente unánimes. Me inquietan y preocupan las propuestas de Arrate en relación con la autonomía reproductiva pues no estoy de acuerdo con el aborto. También me preocupan propuestas de Enríquez-Ominami, quien pretende incorporar la paridad como criterio de selección en el Sistema de Alta Dirección Pública pues como lo decía no creo que leyes o imposiciones de esta naturaleza nos hagan cambiar de un día para otro una mentalidad tan arraigada en nuestro subconsciente.

Y me pasó que nuevamente me gustaron las propuestas de mi candidato y su programa. Piñera propone ideas concretas para flexibilizar el trabajo de madres (administración del beneficio pre y post natal, previa autorización del médico; cambios en la cobertura de la licencia por enfermedad del niño; perfeccionamiento del cuidado de los niños ampliando los horarios de atención en salas cuna, jardines infantiles y establecimientos pre escolares), además se hace cargo de la situación que afecta a muchas mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, proponiendo crear el programa «Comprometidos con la Vida», cuyo principal objetivo es evitar el aborto.

En fin, quizás la entrada de hoy será un poco dispersa, pero mientras escribo estas ultimas líneas recuerdo que cuando estaba en el colegio me tope una vez con versos escritos por la chilena Teresa Calderón. Sonrío hoy incluso cuando las releo porque describe varias de las categorías que hoy tanto me molestan pero que a la larga sintetizan lo que debe primar siempre: Arriba mujeres del mundo: la buena niña y la niña buena para el leseo. Las hermanitas de los pobres y amiguitas de los ricos. La chora y mosca muerta. La galla hueca y la medio pollo. La cabra lesa y la cabra chica metida a grande. La que se echa una canita al aire. La que se cayo en cana o al litro y la caida del catre. Las penelopes, mata haris y juanas de arco. La que tiene las hechas y las sopechas. La que se mete a monja o en camisa de once varas. La mina loca, la mina rica, pedazo de mina. La que no tenga ni perro que le ladre y la que tenga un bacan que la acamele. La comadre que saca los choros del canasto, los pies del plato y las castañas con la mano del gato. Las damas de blanco, azul y rojo y las de morado. Las damas juanas y las damiselas. Todas las damas y las nunca tanto. (…) Que se alcen las mujeres con valor, las pierdeteuna y las que se las ha perdido todas, la percanta que se pasa para la punta y esa que apuntan con los fusiles.





De la intolerancia a la necesidad

29 11 2009

Por Cristobal

Ya cumplimos un mes desde que comenzamos con este experimento de hacer públicos nuestro encuentros y desencuentros en esta elección presidencial con Isa. En este tiempo me he descubierto más a mi mismo, he logrado conocer una nueva faceta de mi señora pero lo más importante de todo, he descubierto nuevas aristas en mi relación con algunos de mis cercanos, amigos y conocidos con quienes he compartido durante mucho tiempo.

Debo confesar que en ocasiones la pasión me ha llevado a escribir de forma poco clara o que al menos ha sido incorrectamente leída por algunos de nuestros lectores. Es que quizás la pasión con que me leen les juega una mala pasada. Quizás ellos tienen la camiseta (mucho más) puesta por Frei o Piñera que yo con Marco (me cuesta trabajo creer en todo caso que se tiene un cien por ciento de coincidencias con cualquier candidato). Quizás no haber hecho publicas las razones de mi voto hasta ahora (por no haberme sentido identificado con un proyecto político), ha terminado sorprendiendo a algunos (los menos).

En lo particular, no me considero comunista, ni socialista ni tampoco comulgo con la UDI, quizás mis afectos podrian estar cercanos a la DC o a RN, lo que importa es que al final del día no soy militante. No he encontrado todavía un referente con el que concuerde totalmente. Soy cristiano pero me considero liberal en muchos sentidos, y en temas peliagudos como los derechos humanos, rechazo cualquier violación a ellos (sea en Cuba o en Chile) pero, al mismo tiempo,solidarizo con la pena de ambos bandos. En concreto, no me identifico con ningún partido. Básicamente esto ocurre por razones muy similares a las que llevaron a Marco a lanzar su candidatura independiente y acoger en su comando a ex miristas y a liberales de derecha (entre otros muchos). La nula posibilidad de que “tu sector” entienda que encuentras cosas buenas en tus adversarios. Es lógico entonces que me sienta representado por ese grupo de personas que pretenden convencer a Chile que uniendo lo mejor de cada uno podemos hacer un país tambien mejor.

En relacion con lo anterior, me ha impactado esta semana la intolerancia que han mostrado algunos diarios y políticos con Marco y lo que él representa, a pocos días de las elecciones. Me da rabia que el mundo sea visto por algunos como “o yo o el caos”. Tiendo a alejarme de juicios de valor absolutos, donde la visión maniquea de la vida sólo lleva a dividir fuerzas que debieran estar enfocadas en lograr el bien común. No creo, por ejemplo, que todos los militares sean culpables, no creo que todos los políticos roben, no creo que todos los empresarios exploten a sus trabajadores ni creo que todos los funcionarios públicos sean pencas. Hay de todo en todas partes. Lo grave es querer demonizar a un sector por que piensa distinto a mi, sin poder ver lo bueno en el otro, considerando las propuestas del otro malas, solo por que provienen de mi adversario político. Creo que la Concertación ha hecho muchas cosas buenas, pero también muchísimas malas (sobre todo en el último tiempo); me parece que la derecha ha colaborado poco con el gobierno pero no dudo que le importe el país y su gente. No creo que hayan buenos o malos libros, como pretende Piñera, ni creo en la lucha de clases, como pretende Arrate. No ando viendo el mal en los demás, como pretende hacerlo Frei con tanta regularidad en sus (poquísimas) alocuciones.

Resulta evidente que en pocos días, a medida que el 13 de Diciembre se acerque, quienes tanto han atacado a los votantes de Marco, destruyendo su proyecto, considerándolo inviable, acusandolo de naive, personalista y vacío, comenzarán poco a poco a hacer gestos de buena voluntad y a convocar a sus adherentes en torno al Senador DC (es cosa de leer la columna de este periodista concertacionista). Escalona por ejemplo (y puchas que he conocido varios Escalona en el último tiempo) ya casi no habla, no hay más “Marquito” o “este cabro”, se acabaron los matoneos y hoy lo que se escucha es la necesidad de provocar dentro de la Concertación el cambio que Marco promulga; y el tema ya se desbordó (algunos dirigentes PPD, PS y DC llaman a un cambio urgente, mientras figuras socialistas como Gonzalo Martner y Marcelo Diaz hacen gestos en favor de Marco). Si Marco no pasa a segunda vuelta, como dicen las encuestas, votantes como yo definiremos la elección y con ello el futuro de una Concertación sin un proyecto de futuro, sumida en una crisis profunda provocada por sus propios errores que muestra el desgaste de casi 20 años en el poder. Nosotros definiremos si queremos un Chile mejor o dejaremos que reine en este país la intolerancia. Los que hoy tanto critican nuestra decisión de votar por el verdadero cambio, poco a poco se nos irán acercando y considerarán que las ideas de Marco (alguna de ellas que no comparto) no eran tan locas, no eran tan imposibles. Súbitamente tendrán una epifanía y dirán que en realidad los jóvenes si pueden participar haciendo un país mejor desde los puestos más altos (aunque sus figuras emblemáticas consideren que aquello “contradice lo natural” !!!), que en la derecha no son tan fachos como creíamos, que en realidad hay varios funcionarios públicos que debieran irse, que la Contraloría hace rebien su pega y un largo etcétera. Para quienes votamos por Marco, será esencial recordar todas las descalificaciones que se han hecho a este proyecto, cada uno de los ataques personales y corporativos, para que a la hora de votar lo hagamos por quien mejor encarna lo que queremos para Chile, o dicho de otra manera, por el proyecto que de mejor manera podrá hacer efectivo el sueño de varios votantes marquistas de un Chile mejor, sin discriminación, meritocrata, con mayor igualdad de oportunidades, participativo y con mirada de futuro.

Dejar atrás la odiosa (y simplista) idea que el que no vota como yo lo hago no me aporta nada (el famoso “votar contra la derecha” en vez de llamar a votar por el propio proyecto, básicamente porque ya no convoca como antes), entender que en la izquierda y en la derecha hay buenas ideas y que no todo es blanco y negro, será la única forma que podamos juntos construir un Chile mejor. Ese es el verdadero equipo que importa tener a tu lado y con quienes trabajaría feliz por mejorar el pais. Estoy convencido que ni Eduardo Frei ni Sebastian Piñera pueden ofrecer un liderazgo desligado de intereses partidarios o empresariales para dirigir este Chile que cambió y que hoy quiere mirar al futuro, con los de allá y los de acá, aunque a algunos les cueste trabajo entenderlo.





I ♥ Twilight!

22 11 2009

por Isa

Hoy tengo que confesar algo… No muchas personas lo saben y hoy pretendo hacerlo público.  Hace casi un año mi gran amiga Sofía me introdujo en un mundo nuevo y desconocido. Me prestó el primer volumen de la saga de Stephenie Meyer, Twilight (o Crepúsculo en español) y en solo un par de días leí los 4 libros que componen la historia completa. Para los que no saben de los que hablo se trata de una historia de amor entre un vampiro “vegetariano” (un vampiro que no toma la sangre humana sino que solo de animales) y una adolescente. No se preocupen no los voy a aburrir contándoles la historia pero solo les diré que me enganche profundamente no sólo con la novela sino que también con la película (que por estos días llega la segunda entrega al cine y para lo cual estoy tratando de convencer a alguien que me acompañe a verla). No tengo muchas amigas que se hayan entusiasmado con esta historia de amor y el otro día leyendo un artículo del Washington Post me di cuenta que muchas personas se encuentran en mi situación, ya habiendo pasado al folio de los 30 y totalmente embobadas con una historia de adolescentes.

Bueno, pero no se asusten, este blog sigue siendo primariamente de política, y no pretendo convertirlo en otra cosa. Se preguntarán ¿Cual es la relación con las elecciones que están a la vuelta de la esquina? El otro día estaba en la casa de unos amigos, donde la variedad y las preferencias políticas abundaban y uno de ellos dijo algo que me sorprendió y que nunca antes me había detenido a pensar. Dijo: “Hay mucha gente a la que le da vergüenza decir que vota por la derecha”. La discusión se detuvo un poco en la pregunta pero luego cambiamos de tema…sin embargo mi cabeza se quedo pegada y seguí reflexionando sobre dicha idea.

¿Cuál podría ser la razón de esta vergüenza? En parte imagino que mucho tiene que ver con la usada y gastada estrategia de hacernos sentir culpables a todos por errores que se cometieron en el pasado y que en nada ayuda para poder avanzar y lograr una profunda y duradera reconciliación. O quizás es por la molestia que genera a veces ver a dirigentes de la derecha negarse a abrir los ojos a realidades como la homosexualidad y las uniones de hecho. Pero nada de esto es suficiente para avergonzarnos. Lo he pensado mucho y creo que el pasado ya no podemos cambiarlo, solo tratar de entenderlo y asumir responsabilidades por ambos lados. ¿Pero que podemos hacer con respecto al futuro? Si damos un paso a adelante y asumimos que compartimos los principios básicos y fundamentales de la Coalición por el Cambio, podemos ser parte de este nuevo proyecto y unir voces para abrir puentes y reconocer los matices y colores de nuestra sociedad actual.

¿Y la conclusión de todo esto cuál es? Que así como a mí ya no me avergüenza declarar públicamente algo tan superficial e inocuo como mi afición por Twilight a nadie debería avergonzarle decir que cree y que votará por la derecha y específicamente por Sebastián Piñera. Que a nadie le avergüence tomar posturas valientes como la de Fernando Flores quien dijo: “Esta decisión involucra el dolor que genera la separación, sé que voy a tener la incomprensión de mucha gente de la cual he sido amigo… algunos de ellos me entenderán y otros no. Sin embargo, no estoy dispuesto al chantaje moral”. Que a nadie le avergüence reconocer con orgullo que: “Postulamos no sólo un cambio de Gobierno, sino también algo más trascendente: Una nueva forma de gobernar, que restablezca en plenitud la cultura del trabajo bien hecho y honesto y actúe con un sentido de cercanía con la gente y urgencia con el tiempo; un modelo de Gobierno que integre a los mejores, en que prevalezca la excelencia en la gestión y se distinga por la primacía del bien de Chile sobre los intereses particulares. Impulsamos un renacimiento que potencie la libertad, la solidaridad y el espíritu emprendedor de las personas, en todos los ámbitos de la vida humana. Aspiramos a llegar al 2018 -año del verdadero Bicentenario- como un país libre, desarrollado, justo y sin pobreza, capaz de ofrecer oportunidades y garantizar seguridades para todos y promover los valores propios del alma nacional, en un adecuado equilibrio entre el Estado, el mercado y la sociedad civil.” Que a nadie le avergüence alzar la voz e invitar a trabajar juntos por un cambio real y profundo de nuestro país.





Más allá de izquierdas o derechas

22 11 2009


Por Cristobal

El diario La Tercera de hoy en su cuerpo de reportajes, página 16, publica hoy una entrevista a Melvin Hinich, profesor de la Universidad de Texas, doctor en estadísticas quien es el creador de la “teoría espacial del voto”. Bien resumido, la teoría plantea que la gente vota en más de una dimensión. La primera de ellas es la definición del votante con un sector determinado del espectro izquierda-centro-derecha. La segunda dimensión esta definida por ideas que impulsan al votante a elegir a uno u otro candidato. En ocasiones, una persona que se autodefine como de derecha puede votar por un candidato percibido como de izquierda y vice-versa, lo que ocurrirá dependiendo de la fuerza que tenga en el debate nacional (y específicamente para un elector) temas como la delincuencia, la cesantía o el cambio.

En la entrevista, Hinich sostiene que la primera vez que la teoría espacial del voto se pudo apreciar en Chile fue en la elección de 1999, donde Lavín logró imponer la idea de la necesidad del cambio por la profunda corrupción del gobierno. Astutamente, Lagos optó por empujar el debate hacia la primera dimensión del voto, definiendo la elección como una batalla de derechas versus izquierdas.

En la actual elección, la teoría espacial del voto recobra fuerza y logra explicar lo que las encuestas han venido mostrando como la tendencia. En el último tiempo los votantes han comenzado a alejarse de las etiquetas izquierda-centro-derecha por encontrarlas vestigios del siglo pasado, poco modernas y que difícilmente los explican en la complejidad de sus juicios e ideas.

La candidatura de Marco Enríquez-Ominami se explica entonces por que es la que encarna esta nueva forma de pensar y de votar. La misma encuesta CEP de Octubre pasado indica que casi el 30% de los votos “marquistas” votarían por Piñera en segunda vuelta en el caso que el empresario enfrentara a Eduardo Frei. La irrupción de Marco no hace más que verificar una realidad. Hoy los chilenos no votamos impulsados por esa división, a ratos odiosa, entre izquierdas y derechas. Muchos de los votantes prefieren definirse como personas de centro (nunca he tenido muy claro que significa eso) ajenos a la dicotomía histórica.

Por eso resulta casi un imposible para muchos, entender cómo Marco logra seguir en carrera y ser competitivo a pesar de los constantes ataques a su candidatura respecto de la falta de equipos y poca preparación. Los expertos electorales han olvidado que el carisma y la mirada de futuro que a impuesto Marco en el debate nacional es lo que le ha granjeado la mayoría de sus votos. El hecho de mostrarse ajeno a las odiosidades típicas de los políticos de siempre (de antes) ha llevado a Marco a recibir en su candidatura a asesores y adherentes de derecha y de izquierda, quienes conviven en un arcoiris que recuerda mucho más a la Concertación del ’88 que a la desgasta y grisácea Concertación modelo 2009, concertada solo para “derrotar a la derecha”, lo que para Piñera es una tarea poco noble (confieso que para mi también).

Marco entendió, muy temprano en esta carrera, que la gente no quiere esperar más. Las promesas incumplidas y el paso cancino de las reformas de los gobiernos concertacionistas será una carga demasiada pesada para Frei y sus secuaces que no le permitirán llegar a la segunda vuelta.

Lo ocurrido esta semana con la inclusión en la franja de Piñera de una pareja homosexual nos indica que el candidato de la Coalición por el Cambio entendió también que debe derribar las barreras que impiden a la derecha tradicional chilena ser mayoría. Una mayor apertura al diálogo, especialmente en temas de fuerte carga valórica, sólo puede hacerle bien al país. Pero Piñera llega segundo. Marco fue la primera candidatura que puso el tema en el debate y que se abrió a la inclusión de los mejores, sin importar su orientación sexual. De todas formas, vaya el reconocimiento para el candidato de la Isa al doblarle la mano a los Coloma, Kast y Larraín que no cesarán en su intento por continuar excluyendo a las minorías de nuestra sociedad.

La necesidad de cambio es evidente, pero qué tipo de cambio queremos es el fondo del asunto. Yo quiero un cambio que nos lleve hacia un país más inclusivo y tolerante, más respetuoso de la diversidad de su gente, con menos discriminación, mirando hacia el futuro sin olvidar su pasado. No veo en Piñera y quienes lo rodean ese espíritu, esa receptividad con los problemas de los demás. Percibo en él ciertas actitudes poco sensibles y que intenta desesperadamente por ocultar. La mejor muestra de ello es el episodio vivido esta semana en el aeropuerto de Santiago donde no aceptó hacer la misma fila que cientos de usuarios hicieron (entre ellos MEO) para abordar un avión. No es que critique este episodio en particular, si no que lo sucedido nos sirve para entender al candidato y su forma de ver la vida (recuerdan su episodio en Puerto Montt?).

Marco, como dice su franja, es de verdad, sensible a las dificultades y sueños de la gente. Es el único candidato capaz de capitalizar su discurso renovador por que no tiene deudas por saldar ni con Coloma ni con Escalona (verso!) y sabemos muy bien que esos acreedores no perdonan. Marco representa lo que busca Chile, un país más tolerante y respetuoso por la gente, donde los gestos y los símbolos si son importantes. Lo que hace una candidato es tan importante como lo que dice y les tocará a los electores decidir quien es el más apto para guiar a Chile hacia un país más justo, solidario, inclusivo y participativo. Esta es la segunda dimensión del voto que me impulsa a marcar por MEO el 13 de diciembre. Lo invito a usted a dejar atrás esa dualidad del pasado y poner los intereses del país por delante, más allá de izquierdas o derechas.





Juanita/Isa

16 11 2009

por Isa

ladron devuelve dinero¿Recuerdan cuando hace varios años atrás el entonces presidente Ricardo Lagos  incorporó a la política nacional a la señora Juanita? Lo hizo para ejemplificar ciertas reformas y políticas estatales que se hacían más cercanas a la gente a través de la personificación en un ser de carne y hueso. Yo hoy vengo a ofrecer mi ejemplo a los candidatos para ser la nueva señora Juanita…Aquí les cuento por que.

En marzo del año 99 estaba estudiando derecho en la Católica. Como la mayoría de los estudiantes me iba y regresaba a mi casa en transporte público, lo cual en mi caso era el metro. Caminaba un par de cuadras hasta llegar a mi casa por el parque que está enclavado en Av. Américo Vespucio a la altura de la Escuela Militar. Un día luego de las clases y como a las 3 de la tarde caminaba a mi casa cuando me asaltaron. Se me acercó un tipo fingiendo estar perdido y pidiéndome direcciones para tomar una micro, tras lo cual sacó un cuchillo y lo apretó contra mis costillas. No fue un lanzazo ni un asalto rápido, tuve que aguantar casi media hora con un tipo que no sólo se llevó un poco de mi plata, mi reloj, unos aros y mi anillo de graduación que mis papás me habían regalado, sino que lo más importante, se llevó para siempre mi tranquilidad para caminar sola por la calle. En todo caso, lo más complicado fue cuando me hizo cruzar al parque, sentarnos en una banca y me dijo que íbamos a bajar a los estacionamientos de la Escuela Militar; fue en ese momento cuando de verdad tuve miedo. Finalmente no pasó nada porque una persona se sentó cerca nuestro a comer su almuerzo, nos empezó a mirar con preocupación y el asaltante se puso nervioso y se fue….Me fui llorando a mi casa y aún hoy a 10 años de esta experiencia me da un revoltijo de estómago cada vez que paso por el lugar.

Es por esta experiencia que las propuestas en materia de seguridad ciudadana y delincuencia me son especialmente sensibles. Y al parecer no soy la única pues de acuerdo a la última encuesta CEP el 54% de los chilenos cree que el gobierno debería dedicarle un mayor esfuerzo a combatir la delincuencia. Siempre que se habla de la puerta giratoria me imagino saliendo una y otra vez al asaltante que me encontré hace años en Vespucio. Me molesta profundamente que Jorge Arrate niegue la existencia de este problema que afecta a nuestra sociedad, y más aún, me enfada escuchar a Eduardo Frei hablando del tema sin hacerse cargo de las ineficientes políticas que han implementado los gobiernos de la Concertación (incluyendo un gobierno que dirigió personalmente él). Y Marco Enríquez-Ominami y su postura a medio camino entre la Concertación y la Coalición, no me da ninguna confianza, lo cual reafirmé aún más luego de buscar infructuosamente en su página web un capítulo especial dedicado a la delincuencia (solo encontré un par de párrafos en documentos generales).

Es por esto que me gustan las propuestas de Sebastián Piñera en esta materia. El candado a la puerta giratoria no parece una eterna promesa, la creación de 10.000 nuevos carabineros es una medida real y eficaz con miras a reducir la delincuencia. Además, el combate frontal al narcotráfico va como propuesta base de la seguridad ciudadana, y se hace cargo de esta forma del hecho que las drogas se han convertido en muchos casos en la causa de muchos otros delitos. Pero estas propuestas son insuficientes sin la rehabilitación y reinserción, y por ello la concesión de cárceles para que estas sean mas dignas y el programa “Vida Nueva” (creación de centros especializados para niños y jóvenes) parecen un pilar fundamental de las reformas.

A menos de 1 mes de las elecciones, quisiera que nos diéramos el tiempo de leer los programas de los candidatos y sus equipos; que fuéramos más proactivos y nos convirtiéramos todos en la señora Juanita, sintiéndonos identificados en cada una de las propuestas para poder por fin votar informados y no encandilados por los escasos cinco minutos de la franja electoral.








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